Kuro Obi: la película de artes marciales menos convencional

El cine de artes marciales es un género cinematográfico que se centra en la vida de algún experto maestro marcial o de varios, normalmente tergiversando y deformando a su antojo a protagonistas y villanos por igual, para darles una serie de características y habilidades tremendamente exageradas y fantásticas en muchos casos. Estos personajes están confrontados a uno o varios antagonistas que pueden o no tener las mismas habilidades marciales y que se dedican a hacer el mal. El fin último es el triunfo del bien frente al mal a través de la victoria de estos maestros. En este tipo de películas podemos observar muchas y diversas técnicas de combate, que para una mayor vistosidad son “decoradas y mejoradas” con acrobacias y mayor gracia con el objetivo de embelesar al público.

El género también es usado como recurso nacionalista, ya que muchos filmes están influenciados por su retórica. Un ejemplo son las películas chinas de artes marciales, narrando algunas la opresión del pueblo por potencias extranjeras e invasores; contando con situaciones de injusticia que son combatidas por una serie de héroes poseedores de grandes habilidades de combate, que son representantes de ese pueblo oprimido, reflejo del país en esa época.

Este cine a lo largo de los años ha ido cobrando mucha influencia hasta ser, a día de hoy, un tipo de cine comercial conocido mundialmente y alabado por muchas personas amantes de la acción y las artes marciales. No podemos olvidar a las grandes estrellas del género como Bruce Lee, Jackie Chan, Jet Li, Donnie Yen, Toni Jaa y un grandísimo y largo etcétera.

El año 2005 alumbró un nuevo panorama en el cine de artes marciales con el estreno del corto Kuro Obi: The Burning Hands, donde Fuyuhiko Nishi (director, productor y practicante de kárate) realiza un gran papel demostrando técnicas de karate sin las típicas florituras que hay presente en el cine de acción y artes marciales. Tiempo después, en el año 2007, surge una gran idea como continuación a este corto, el film Kuro Obi, protagonizado por los artistas marciales y karatecas Tatsuya Naka, practicante de Kárate Shotokan (7º dan), Yûji Suzuki, practicante de Kárate Kyokushinkai y Akihito Yagi, practicante de Kárate Gōjū Ryū y presidente de la IMGKA, escrito su guion por Jôji Iida y dirigida por Shunichi Nagasaki.

Esta película es diferente del resto de cine marcial debido a diferentes aspectos:

· En primer lugar, la película nos muestra las técnicas tradicionales de entrenamiento, como el golpeo del makiwara, y la importancia de las katas tanto en la película, donde se ve la Kata Sanchin durante el entrenamiento, como al final, donde podemos ver en una escena conjunta a los créditos donde se muestran una serie de Katas.

· En segundo lugar el trasfondo histórico, ya que la película tiene lugar en la Manchuria de los años 30 controlada por el Imperio del Japón, poco años antes de la Segunda Guerra Mundial. En ella se nos muestra la corrupción, violencia y belicismo característico del ejercito nipón y como habían olvidado la esencia de su cultura y el honor.

· En tercer lugar los combates, ya que las técnicas de combate que se ven en la película, alejadas de las típicas florituras del cine marcial de acción, son verdaderas técnicas de karate, que le dan sobriedad a los movimientos y hacen de las escenas de combate algo más real y cercano, sobre todo para los practicantes de kárate.

· En cuarto y último lugar, las enseñanzas filosóficas y el honor. En el film, podemos ver como Giryu (Akihito Yagi) sigue una senda marcial distinta a su compañero de entrenamiento Taikan (Tatsuya Naka). Giryu sigue la senda que su sensei le mostró durante todo su entrenamiento, alejándose de la violencia (esto es debido a un principio del karate que se denomina karate ni sente nashi, en kárate no existe primer ataque) y acercándose a la meditación. Por otro lado, Taikan sigue un camino más proclive a la violencia, en el que se deja llevar por sus pasiones y ambiciones.

Para concluir, esta película muestra una clara dualidad, el conflicto entre el bien y el mal, el yin y el yang, ya que la parte buena y la mala siempre se complementan. En el film, podemos ver un momento en el que el bien, para poder prevalecer necesita hacer el mal y en el que el mal, para poder alcanzar la iluminación, se acaba llenando de bien. Esto es una clara muestra de la filosofía del kárate que intenta eludir la violencia, y a nivel filosófico la trata como la última opción.

Kuro Obi es sin duda uno de los grandes portentos desconocidos de un tipo de cine que alberga tanta importancia que hasta las grandes leyendas han trabajado bajo su estandarte.

Escrito por Fran Aguilar

Publicado por Fran Aguilar

Graduado en Historia, Máster en Profesorado en ESO y Bachillerato (especialidad Ciencias Sociales). Practicante de Shorinji Kempo.

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